
Todo cambia cuando decides actuar
Quizá hoy también tengas una piedra entre las manos. Solo tú sabes cuál es.
Una imagen: una piedra negra entre las manos.
No parece especialmente grande, ni siquiera parece demasiado pesada.
Y, sin embargo, basta imaginar lo que se debe sujetar durante horas para comprender lo que realmente puede pesar.
El problema reside en el tiempo que puedes cargar con ella y el tiempo que decides cargar con ella.
En las empresas sucede exactamente lo mismo.
Todos los dirigentes tienen una piedra.
Una decisión que llevan demasiado tiempo aplazando.
La conversación incómoda que nunca encuentran el momento de afrontar.
Un cambio que saben que es necesario, pero para el que siempre parece faltar tiempo.
Una persona que ya no ocupa el lugar adecuado.
El proceso que dejó de funcionar hace meses.
La forma de dirigir que ya no responde a la realidad de la organización.
La piedra cambia
Lo que no cambia es nuestra tendencia a convivir con ella.
Y cuanto más tiempo pasa, más aprendemos a justificar su peso.
Nos decimos que todavía no es el momento y aparecen las excusas: necesitamos más información, «mejor esperar», «esto se arregla solo».
Pero rara vez ocurre.
Las decisiones aplazadas no desaparecen: crecen, se hacen más complejas, más costosas…
Y, sobre todo, arrastran consigo a toda la organización.
Hay que pasar a la acción, y pasar con criterio.
Porque las empresas no se detienen únicamente por los grandes problemas.
Muchas veces se bloquean por pequeñas decisiones que nadie termina de tomar.
Mientras el dirigente espera, el equipo también espera.
Si la dirección duda, la organización pierde claridad.
Todos buscan el momento perfecto pero la oportunidad pasa de largo.
Existe una idea equivocada sobre el liderazgo:
Pensamos que un buen dirigente es quien siempre toma la decisión correcta.
Sin embargo, la experiencia demuestra otra cosa.
Los mejores líderes son quienes entienden que la inacción también es una decisión… y casi siempre la más cara.
y no quienes nunca se equivocan.
Ya que no avanzar tiene consecuencias.
No hablar también comunica.
y dejar de decidir también dirige.
Cada día que posponemos una decisión, estamos enviando un mensaje a la organización.
Y las empresas terminan haciendo aquello que sus dirigentes toleran.
La acción no garantiza el éxito, pero la inacción garantiza el desgaste.
Porque actuar permite corregir: aprender, adaptarse y en definitiva a mejorar.
Esperar solo consigue que la piedra pese un poco más cada día.
Quizá hoy también tengas una piedra entre las manos: solo tú sabes cuál es.
La pregunta no es cuánto pesa, la pregunta es cuánto tiempo más estás dispuesto a sostenerla.
Porque, al final, las organizaciones no cambian cuando aparecen los problemas.
Cambian cuando alguien decide actuar, y esto es el inicio para pasar de nivel.
Pensamiento ADN
La piedra nunca deja de pesar. Lo único que cambia una organización es la decisión de moverla.
Romperlo con criterio es el primer paso para avanzar de verdad, este es el nuestro enfoque.
Para profundizar más en conceptos y enfoques probados sobre «pasar as la acción», puedes consultar:
- HARVARD BUSINESS: Cómo ejecutar realmente el cambio en una empresa
- PLANETA IMPACTO : Emprender con impacto
