
La soledad del líder es una realidad de la que pocas veces se habla. No aparece en LinkedIn, no suele salir en las reuniones y casi nunca se menciona cuando alguien habla de liderazgo. Sin embargo, existe más de lo que creemos.
La soledad, y en este caso… la soledad del líder
Y, ¿sabes?, existe más de lo que crees…
Y quien alguna vez ha tenido la responsabilidad de liderar personas, proyectos o empresas sabe perfectamente de qué hablo.
Hay un momento, que hemos vivido o estamos viviendo muchos de nosotros, en el que descubres que cuanto mayor es la responsabilidad, más difícil resulta compartir ciertas cosas.
Aun teniendo a tu equipo, tus clientes y colaboradores, e incluso amigos, familia, pareja…y aun así, muchas veces te sientes solo.
No porque no haya personas a tu alrededor, si que las hay, sino porque hay decisiones, preocupaciones y dudas que únicamente entiendes tú.
Desde fuera parece que todo está bajo control, te ven que sabes exactamente qué, tienes respuestas para todo, demuestras seguridad.
Pero la realidad suele ser muy diferente.
La mayoría de los líderes conviven con preguntas que pocas veces verbalizan.
- ¿Estoy tomando la decisión correcta?
- ¿Estoy viendo algo que los demás no ven?
- ¿Qué pasa si me equivoco?
- ¿Y si el problema soy yo?
- ¿Mi exigencia es demasiada?
- ¿Y si no lo estoy siendo lo suficiente?
- ¿Estoy dedicando mi tiempo a lo realmente importante?
- ¿Estoy sacrificando demasiado para conseguir esto?
- ¿Mi empresa me supera?
Son preguntas normales, mucho más habituales de lo que parece.
El problema es que muchas veces intentamos responderlas en silencio y ahí es donde empieza el desgaste.
Porque liderar consiste en convivir con la incertidumbre y no únicamente en tomar decisiones.
Si que es cierto que hay momentos en los que debes transmitir confianza cuando tú mismo tienes dudas, momentos en los que debes mantener la calma cuando la situación no es sencilla o en los que sabes que una decisión afectará a otras personas y, aun así, eres tú quien tiene que tomarla.
Y eso pesa.
Mucho más de lo que la mayoría imagina.
He conocido personas rodeados de personas que se sentían profundamente solos.
Y aun teniendo apoyo de “los suyos”, le faltaba un espacio donde poder hablar sin filtros, sin tener que aparentar seguridad, sin tener que demostrar fortaleza constantemente, sin sentir que siempre deben tener la respuesta correcta.
Porque la soledad del líder no siempre nace de la falta de compañía.
Muchas veces nace de la sensación de que nadie entiende realmente lo que estás viviendo.
Y cuando esa sensación se prolonga demasiado, aparece algo todavía más peligroso: el aislamiento.
Por eso hay una idea que he aprendido con el tiempo: La soledad del lider puede ser inevitable, pero el aislamiento no.
Son cosas muy diferentes.
La responsabilidad seguirá siendo tuya, junto tus decisiones importantes.
Pero eso no significa que debas cargar con todo tú solo.
Hablar con personas que lideran situaciones similares, buscar perspectivas diferentes, compartir inquietudes con alguien de confianza, tener espacios para pensar en voz alta.
En definitiva … pedir ayuda cuando la necesitas.
Todo eso no te hace más débil, te hace más inteligente.
Porque nadie espera que un deportista de élite entrene sin entrenador.
Y, sin embargo, muchos líderes intentan afrontar completamente solos algunos de los retos más complejos de su vida profesional en su etapa de dirección empresarial
La paradoja es que cuanto mayor es la responsabilidad, más importante se vuelve rodearte de las personas adecuadas para ayudarte a pensar mejor.
Y tambien para cuestionarte cuando sea necesario, para ofrecerte perspectiva cuando la pierdes y para recordarte algo fundamental:
No tienes que tener todas las respuestas.
Solo tienes que seguir haciéndote las preguntas correctas.
Una reflexión para terminar
Si alguna vez has sentido esa soledad que acompaña al liderazgo, permíteme decirte algo.
- Es más normal de lo que imaginas.
- Les ocurre a más personas de las que crees.
- Y no es una señal de debilidad.
Es una consecuencia natural de asumir responsabilidades que otros no asumen.
La cuestión es aprender a gestionarla y no evitarla.
Porque los mejores líderes son los que siguen avanzando a pesar de las dudas, los que saben cuándo escuchar, los que buscan perspectiva y los que entienden que pedir ayuda no les resta autoridad.
Les aporta claridad.
Porque la soledad del líder es inevitable algunas veces. El aislamiento, no.
Para profundizar más en este tema acceder a :
• FORBES España: La soledad del líder
• IDL: La soledad del líder: Un elemento crítico para el éxito de la organización
